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Aurélia

Aurélia es respecto a Sylvie como la oscuridad respecto a la luz, pero no es una oscuridad tenebrosa, sino una búsqueda de la luz en ámbitos engañosamente luminosos.

Nerval está enfermo, y Aurélia es una escritura sobre la experiencia de su enfermedad. El punto de referencia de Nerval en su interpretación de la enfermedad lo constituye la frase que utiliza en un momento dado: “épanchement du songe dans la vie réelle”, “derrame del sueño en la vida real”, una idea que pertenece al contexto científico de la época, en el que médicos como Moreau de Tours la tenían presente en sus investigaciones.

Sylvie

Sylvie da comienzo con el carácter deslumbrante del enamoramiento. Ella es actriz y él va al teatro a contemplarla y admirarla. Ella es la luz, y la luz puede ser una escapatoria peligrosa. La vida es contemplada desde una perspectiva soñadora y literaria, a la vez que de un modo evocadoramente crítico. La escritura está vinculada al recuerdo. Sylvie es una búsqueda del tiempo perdido sintetizada y poética, una obra proustiana antes de Proust.

El recuerdo se proyecta a través de distintos planos temporales: en el presente de la acción, con el que se inicia el relato y con el que se enlaza a lo largo de la narración; en la superposición de varios momentos del pasado durante el viaje; y en el presente de la escritura, que se expresa en la voz narrativa del último capítulo, pero que en otras partes del relato puede fundirse con el presente de la acción.

Gérard de Nerval, Sylvie / Aurélia

En febrero de 1853, a consecuencia de una crisis relacionada con un trastorno mental, Gérard de Nerval estuvo hospitalizado en la llamada maison Dubois, o casa de salud municipal de París, donde ya había sido internado el año anterior. Al salir de la clínica, Nerval trabajó en una narración llamada Sylvie, que fue publicada en agosto de ese mismo año en una revista, antes de formar parte del volumen titulado Las hijas del fuego, que apareció al año siguiente. “Poco a poco me puse a escribir y compuse una de mis mejores narraciones”, explica Nerval en Aurélia, refiriéndose a Sylvie. “Sin embargo, la escribí a duras penas, casi siempre a lápiz, en hojas sueltas, siguiendo los azares de mis ensoñaciones o de mis paseos. Las correcciones me agitaron mucho. Pocos días después de haberla publicado, me vi acometido por un persistente insomnio…”.