Hay en la Tragicomedia un personaje secundario que despierta el interés por los aspectos equívocos y contradictorios que contiene, y que lo hacen oscilar entre la ambigüedad y la incongruencia, condenando al lector a la incertidumbre. Una chica de quince años, llamada Areúsa, que parece dedicarse a ciertas actividades relacionadas con la prostitución.
Celestina se presenta en su casa, y aunque en principio se deduce que la chica tiene esa forma de ganarse la vida, luego la situación se hace un poco confusa. Celestina introduce a Pármeno en la casa, pero resulta que Areúsa tiene novio y no lo quiere traicionar. Al menos eso es lo que dice. “Sabes que se partió ayer aquel mi amigo con su capitán a la guerra. ¿Había de hacerle ruindad?”. Por otra parte la muchacha no se encuentra bien, tiene dolor de madre, o de matriz, y Celestina, con su gran ojo clínico, inmediatamente atribuye esta dolencia a la abstinencia sexual, que es lo que está en el origen, según le ha demostrado la experiencia, de todo dolor de madre. Ahora bien, la abstinencia de Areúsa no parece ser muy prolongada, ya que su amigo ha estado con ella hasta el día anterior.