Una constante en La transformación es la oscuridad
del sufrimiento de Gregor, el protagonista de la historia. El sufrimiento
oficial es el de la familia, mientras que el oscuro suplicio de Gregor es un
sufrimiento invisible, no comprendido ni reconocido, ya que Gregor no es como
sus familiares, y ellos no pueden verlo como alguien digno de equipararse a
ellos en la categoría del sufrimiento. Si el sufrimiento es una carga, esa
carga la lleva la familia, al tener que soportar a Gregor, mientras que este no
lleva ninguna carga, sino que es la carga.
Esta es la situación que plantea la nueva relación entre
Gregor y su familia; alguien que está creando problemas y aquellos que están
padeciendo esos problemas. Gregor es ahora un ‘bicho monstruoso’, tal como es
calificado al principio de la narración, una criatura extraña, una anomalía
viviente, alguien que sufre un fenómeno que lo pone completamente al margen de
la vida normal. Y ellos, personas normales, no son capaces de verlo como al
hijo o al hermano que era, y que sigue siendo, y ni siquiera como a un ser
humano, con inteligencia, sentimientos y sensibilidad, lo que les permitiría
acceder a la perspectiva desde la cual el bicho monstruoso sería un ser que
estaría padeciendo un trastorno en su vida más grande que el suyo, trastorno
que comporta un sufrimiento mucho mayor que el que ellos experimentan. Mientras
que ellos no pueden ponerse en el lugar de Gregor, este sí que puede acceder a
la perspectiva que le permite comprender el sufrimiento de su familia, y se
puede compadecer de ellos. Son dimensiones de la existencia distintas;
distintos niveles de experiencia.