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Engranajes

En el libro Origins of Modern Japanese Literature, de Kōjin Karatani, encontramos un buen resumen del famoso debate entre Akutagawa y Tanizaki acerca del papel de la trama o argumento (plot, en la traducción del libro de Karatani, por Brett de Bary) en la novela. Akutagawa en contra de la trama, y Tanizaki a favor de ella. Para el primero, el argumento es “irrelevante” en relación con el “valor artístico”, mientras que Tanizaki identifica el argumento con la estructura, y, claro, “no se puede decir que esto”, la belleza de la arquitectura de la obra, “no tenga valor artístico”.

En el boscaje

Destrucción de la continuidad narrativa; multiplicidad de voces, que ofrecen versiones dispares y contradictorias de un mismo acontecimiento. El lector no tiene acceso aquí a la “verdad”, que de forma tan servicial se apresura a ofrecerle el típico autor omnisciente. Hay un episodio protagonizado por un bandido, y una mujer y un hombre que forman un joven matrimonio, respecto al que se ofrecen los testimonios de estos tres protagonistas y de otros personajes.

Figuras del Infierno

‘Figuras del Infierno’ es una obra maestra de la narrativa moderna. Una lección de cómo se maneja la ambigüedad. El narrador omnisciente ha sido sustituido por un narrador personal que solo puede aportar una visión parcial de los hechos, pero no solo por sus propias limitaciones, sino también a causa de su subordinación a su Señor, que le impide hablar claramente y lo obliga a hacer uso de la insinuación y la ironía. Este Señor, de cuya honorabilidad no se puede dudar, se siente atraído por una hermosa muchacha, que es hija de Yoshihide, el artista encargado de pintar en un biombo las figuras del Infierno.

Akutagawa, Narraciones

En Modern Japanese Writers and the Nature of Literature, Ueda Makoto alude a la importancia que Akutagawa le concedía al “espíritu poético” de la narración, lo que habría tenido como efecto el incremento de la afectación y la disminución de la espontaneidad en su escritura. A lo cual también habría contribuido su “perfeccionismo”.

Esto es algo difícil de percibir en la traducción de un texto japonés a un idioma occidental. Si hay afectación o no en la escritura de Akutagawa, solo puede entrar a considerarlo un lector que conozca la lengua original. Lo que sí se hace o puede hacerse claramente perceptible en la traducción es otra clase de rasgos, menos formales y más sustanciales, que una traducción difícilmente puede ocultar (aunque algunas, sin duda, lo consiguen). En el caso de Akutagawa, como uno de los más característicos, el sentido del humor, que aflora de un modo no afectado, ni sofisticado, sino lleno de ironía.

Error infantil

Akutagawa era un hombre que sufría mucho. Los consabidos trastornos psicológicos. La consiguiente relación con el aspecto criminal de la naturaleza, que había hecho la gracia de contar con él entre sus elegidos. Sin embargo, en una de las cartas que escribió antes de suicidarse solo decía estar experimentando una ‘vaga inquietud’ acerca de su futuro.

En sus últimas narraciones expresa sin rodeos su terrorífica experiencia. El miedo a la locura. La percepción de las cosas bajo una extrema vulnerabilidad a los estímulos externos. Sin excluir cierto instinto supersticioso. Presagios, premoniciones... Mecanismos relacionados con el miedo. El carácter ominoso, siniestro, de la relación con la vida. La indefensión frente a los acometimientos de la melancolía. El acoso de las diosas de la Venganza...